Susana de la Higuera Glynne-Jones

  • Marcia Ramoshas quoted2 years ago
    Son las personas más entrañables que pueda uno imaginarse, salvo por... salvo por el hecho de que nunca comprendí cómo me adoptaron; me refiero a que la legalidad del asunto no deja de ser dudosa
  • Liliana Villasañahas quoted17 days ago
    l anhelo, la tentación de tumbarse y dormir.
  • Liliana Villasañahas quoted17 days ago
    estoica vida de un soltero. Cuando era joven, anhelaba estar solo y se cumplió mi deseo. Ahora soy mayor y el peligro ya pasó
  • Liliana Villasañahas quoted13 days ago
    Avanza una barca bajo un cielo soleado,

    lenta y soñolienta se desliza

    inexorable en una tarde de julio...

    Cerca tres niñas se acurrucan,

    el oído atento y la mirada febril;

    por escuchar un simple cuento dichosas...

    La fuerza del tiempo ha palidecido ese cielo soleado,

    enmudecen los ecos y mueren los recuerdos...

    A manos de las heladas otoñales ha sucumbido julio.

    Sigilosa, me atormenta, como un espectro,

    Alicia deambulando bajo cielos

    nunca vistos por ojos despiertos.
  • Liliana Villasañahas quoted11 days ago
    e buscar. La invadió una sensación de pérdida, un sentimiento de rabia y desesperación.
  • Liliana Villasañahas quoted11 days ago
    .

    La promesa era que, a partir de esa noche, Mia ya no estaría sola. Incluso cuando estuviera lejos de casa y del gatito blanco, el espíritu de Miao Dao la acompañaría, y el recuerdo del pelaje suave, blanco y esponjoso de Miao Dao, su profundo ronroneo y sus ojos centelleantes, como dos canicas negras, permanecerían con ella.

    En el instituto, cuando Mia se sentía incómoda, sola o cohibida, solo tenía que pensar en Miao Dao acurrucado junto a ella por la noche, dormidito, apoyado en el brazo o el cuerpo de Mia, o a veces en su almohada, para sentirse segura, a salvo y querida.
  • Liliana Villasañahas quoted11 days ago
    Con un pequeño y sordo maullido, «¡miao!», la gata blanca salta sobre la cama. Se introduce debajo de las sábanas y se ovilla contra el cuerpo de Mia. Su ronroneo es atronador. En el hueco bajo el brazo de Mia, el cálido aliento de Miao Dao, el consuelo de su suave y espeso pelo, su corazón que late con fuerza.

    Mia huele el aroma agridulce de la sangre húmeda en el aliento del felino, porque (por supuesto) Miao Dao es una cazadora.

    Se queda dormida con el profundo y gutural ronroneo que se acompasa al ritmo cardiaco de Mia.
  • Laura Segoviahas quoted2 years ago
    Mia vuelve a casa después del entrenamiento de hockey sobre hierba. Mia se quita la camisa que lleva sobre la camiseta. Mia en pantalones cortos.
    Él la ha visto, el padrastro. Por el rabillo del ojo.
    Por las noches a la hora de la cena. Hay algo diferente. El padrastro bebe más de lo que solía beber, sobre todo cerveza. A menudo, no mira a Mia adrede. Cuando antes se dirigía a Mia, hablaba y reía, como hacía con los chicos. Ahora, no-mira.
    Aunque, cuando lo hace, le pregunta por la pulsera de plata. («¿Por qué no la llevas puesta, Mia? No la habrás perdido, ¿verdad?»). Su tono es a la vez autoritario y melancólico. El acosador es siempre el que ha sido herido.
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