El primer paso de una prueba por absurdo consiste en suponer que aquello que se pretende probar –es decir, la conclusión– , no es el caso. El segundo paso consiste en intentar probar (por aplicación de las reglas de inferencia) una contradicción. De obtener dicha contradicción es posible afirmar que el supuesto del cual se partió es falso. Si fuera verdadero, nunca podría arribarse a una contradicción, ya que se obtuvo infiriendo válidamente. Recordemos que las reglas de inferencia garantizan la conservación de la verdad.