Francisco Hinojosa

  • Xochitl Santos Osoriohas quotedlast month
    En la mesa había manjares para todos los animales: una cebra viva que había caído presa para los carnívoros; hormigas y termitas para los mirmecófagos; cochinillas y mariposas para los insectívoros; un búfalo muerto en batalla la semana anterior para los carroñeros, incluido el presidente y la primera dama; sandías, castañas y perejil para los herbívoros, y ostras para el que quisiera.
  • Adal Cortezhas quoted2 years ago
    Cada poema es un epitafio.

    Todo texto es el último.

    Cada partido es contra Alemania.
    Hasta las piedras de Roma lo saben.
  • Adal Cortezhas quoted2 years ago
    El otro día me recomendaban una app para estructurar novelas: agregabas la historia, los personajes y ésta te sugería cómo relacionarlas. La compré pero luego la eliminé. Al igual que la aplicación para perdonar tus pecados las que prometan la escritura de una novela basada en fórmulas de tensión narrativa son para ilusos o desesperados.
  • Olgahas quoted2 years ago
    La tarde crucial de mi vida es aquella en la que mi abuelo me condujo al Centro, para mostrarme la ciudad invisible. Junto a cada edificio en pie, existía otro que se había ido. Al lado de cada hombre que caminaba respirando en la calle, flotaba una procesión de muertos. La ciudad no era sino sus ruinas, sus sombras, sus despojos. Un conjunto de reverberaciones, de fantasmas, de ecos, que llegaban hasta nosotros como un rostro que atravesara el agua
  • Josué Osbournehas quoted9 months ago
    La psicóloga de la escuela me dijo que la mía era una familia disfuncional. No es cierto: es un manicomio, un ring, un pantano que apesta. No es una familia. Lo sé porque conozco las casas de algunos compañeros de escuela: en ellas se respira otra cosa.
  • Andrea Ortizhas quotedlast year
    llamada cefalea de Horton, otro de los nombres que recibe la migraña en racimos.
  • Andrea Ortizhas quotedlast year
    Son muchas veces consecuencia de un mal día, de una indigestión alcohólica o de un sueño deficiente, pero también de un modo de vida que abarca la interacción del individuo con el exterior.
  • Andrea Ortizhas quotedlast year
    entre un dolor de cabeza y otro –llamémosles también por el momento jaquecas o migrañas– puede haber tanta diferencia como la hay entre dos seres que surcan el cielo: un papalote y un trasbordador espacial.
  • Andrea Ortizhas quotedlast year
    Su nombre destaca uno de sus síntomas más agresivos, el dolor de cabeza unilateral,2 y su frecuencia (los racimos se refieren al agrupamiento de los ataques).
  • Andrea Ortizhas quotedlast year
    EL CLUB DE LOS OJOS ROJOS

    La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar.
    SUSAN SONTAG

    La enfermedad y sus metáforas

    La migraña en racimos1 es un padecimiento que apenas sufren diez de cada cien mil personas, de las cuales ocho o nueve son de sexo masculino. Es tan escasa su incidencia, comparada con otro tipo de cefaleas y migrañas, que existe poco interés por parte de los laboratorios farmacéuticos en hacer estudios que conduzcan a la búsqueda de remedios específicos: no reúne aún los méritos necesarios para formar parte del saludable y próspero negocio de la enfermedad. Tampoco les parte mucho la cabeza a los neurólogos, ya que bien pueden no toparse con un solo caso de estos a lo largo de su vida profesional, o bien, si así fuera, asimilarlo a otros más comunes y manejables desde un punto de vista terapéutico o incluso derivarlo hacia el consultorio de un psiquiatra o un psicólogo. Sucede lo mismo con las instituciones de salud y seguridad social: no lo tienen registrado como un mal que afecte al individuo común y, por lo tanto, no es sujeto de un tratamiento particular y mucho menos causa de incapacidad laboral. Su respuesta a veces resulta ofensiva: se trata tan sólo de un simple dolor de cabeza.
    La migraña en racimos es ante todo un conjunto de dolencias y trastornos fisiológicos. Su nombre destaca uno de sus síntomas más agresivos, el dolor de cabeza unilateral,2 y su frecuencia (los racimos se refieren al agrupamiento de los ataques). Los demás elementos que ayudan a reconocer la cefalea de Horton, aunque no siempre estén todos presentes, son varios: lagrimeo, congestión nasal (rinorrea), caída de párpado (ptosis), sudoración facial, náuseas, contracción de la pupila (miosis), irritabilidad e intolerancia exagerada hacia la luz y el sonido (fotofobia y fonofobia), entre otros.
    La hemicránea se refiere sobre todo al dolor unilateral de cabeza. Pero, para ser precisos, habría que decir que la migraña en racimos se caracteriza por ser un dolor intenso en una mitad del cráneo, en todos los puntos que están bajo la influencia del nervio trigémino
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