«El feminismo islámico no es feminismo. Es islamismo blanqueado con una capa seductora de feminismo.»
«El feminismo decolonial, según esta corriente hay un feminismo llamado blanco occidental, que más que una propuesta de emancipación de las mujeres, sería un instrumento de dominación colonial. Tras años de lucha contra el racismo biologicista que sentó las bases de las diferencias raciales, resulta que ahora se nos vuelve a colocar en compartimentos separados por la vía del activismo anticolonial: si eres negra para aquí, si eres musulmana para allá, si eres blanca más vale que te calles porque eres una privilegiada que somete a las demás mujeres. Tu feminismo no me vale porque soy diferente de ti, mis reivindicaciones no tienen nada que ver con las tuyas.»
«Los de izquierda somos mejores no discriminamos por motivos de origen, raza ni religión. Pero claro si al otro no se le nota la diferencia, si no lleva puesta su religión, ¿cómo demostraremos al público nuestra superioridad moral? Si no puedo sacarme una foto a lado de una chica con pañuelo, ¿cómo sabrá la derecha que soy inclusivo? La verdad es que no sé si se trata sencillamente de una confusión o de un nuevo cinismo.»
Hermoso, doloroso. Leo _El lunes nos querrán_ luego _Siempre han hablado por nosotras_, y las encrucijadas persisten: ser siempre lo otro como mujer, migrante, musulmana. La biopolítica es clara, invade el cuerpo a partir de mandatos de delgadez y belleza, sumisión, de la mutilación del deseo y la prohibición de ciertos afectos. La novela/carta a la amiga me rompió el corazón.
Excelente libro, muy recomendable.