es

Maryse Condé

  • Jumkohas quoted10 months ago
    Travesía del manglar es la única novela de Maryse Condé que se sitúa enteramente en su tierra natal, la Guadalupe
  • Alondra Ximenahas quoted2 years ago
    hablaba por hablar. Soñaba. Eso era. Soñaba despierta.
  • Rocío Toledohas quoted2 years ago
    No es un nombre asante. Yao se lo inventó para dejar así bien claro que yo era hija de su voluntad y también de su imaginación. Hija de su amor.
  • Rocío Toledohas quoted2 years ago
    Era un padre, un salvador, ¡un refugio!
  • Breny Monzónhas quoted5 months ago
    —Dinos, ¿cuándo vendrás con nosotros? ¡No tardes, padre! En verdad, la muerte es la mejor parte de la vida.
  • Maricruz Barrera Chávezhas quoted2 years ago
    Se decía. Se contaba. Se inventaba. Y el aire se llenó de un gran murmullo de palabras tenaces y suaves como las olas del mar.
  • Librofertashas quoted5 months ago
    Los muertos solo mueren si dejamos que perezcan en nuestros corazones. Pero mientras sigamos queriéndolos y respetando su memoria, mientras continuemos depositando sobre sus tumbas sus guisos preferidos, y nos retiremos periódicamente para honrarlos, mientras hagamos todo eso, seguirán con vida. Estarán ahí, a nuestro alrededor, por todas partes, sedientos de recuerdos y de cariño. Solo bastarán un par de palabras para invocar su presencia y sentir el abrazo urgente de sus cuerpos invisibles, siempre impacientes por sernos útiles
  • Nast Huertahas quoted5 months ago
    Pensar que yo daba miedo era inconcebible. Yo, que no sentía en mí más que ternura y compasión… ¡Ay! Hubiera deseado poder desencadenar el viento para que arrastrara más allá del horizonte las blancas viviendas de los amos, ordenar al fuego que elevara sus llamas y las hiciera arder, a fin de que toda la isla fuera purificada, consumida. Pero no tenía este poder. Sólo sabía ofrecer consuelo.
  • Nast Huertahas quoted5 months ago
    —¿No conociste quizás el amor cuando estabas en este mundo?
    Sacudió la cabeza.
    —A mi no me degradó. Al contrario. El amor de Yao me devolvió el respeto y la fe en mí misma.
  • Alejandra Arévalohas quotedlast year
    La desdicha, como la felicidad, es una costumbre que adquirimos al nacer y de la que nunca podemos deshacernos
fb2epub
Drag & drop your files (not more than 5 at once)