Quien teme al yo no ha aprendido
a dormir y despertar con sus desastres,
no entiende las palabras que brotan
del «Muchacho con manzana»,
ni por qué Harksmanunberg
suplicaba a su noche cada noche que ya no
volviera a casa.
Nadie puede [debe] interpretar los silencios
de nadie
: quien tenga que decir
algo
que lo calle.
No importa si es la palabra diáspora,
si la acentúan
incorrectamente
o nada entiende casi