Pero aquí también las mujeres están empezando a ser más independientes de la opinión. Están empezando a respetar su propio sentido de los valores. Y es por esta razón que los temas de sus novelas empiezan a mostrar ciertos cambios. Están menos interesadas, pareciera, en ellas mismas; por otra parte, están más interesadas en otras mujeres. A principios del siglo XIX, las novelas escritas por mujeres eran en gran parte autobiográficas. Uno de los motivos que las llevó a escribir fue el deseo de exponer su propio sufrimiento, de reclamar por su propia causa. Ahora que este deseo ya no es tan urgente, están empezando a explorar su propio sexo, a escribir de sí mismas como nadie ha escrito de ellas antes, ya que, por supuesto, hasta muy recientemente, las mujeres en la literatura eran creación de los hombres.