Este es el clásico ejemplo de una teoría del encuadre. El lenguaje se entiende en base a ciertos elementos: ideas, signos y la asociación de estos, que son anteriores a su formación. Antes y después, la imaginación se pone en acto y eso produce la asociación. La novedad consiste en que ahora la mente tiene el control. Así, el grito de miedo se puede usar para comunicar a otro la presencia de un peligro, como acto voluntario más allá del simple reflejo. En cuanto forma de designar el peligro, también se puede usar en razonamientos sobre los antecedentes y las consecuencias de amenazas concretas.